
Una goma escondida dentro del lápiz
Actualmente estamos acostumbrados a encontrar lápices con una goma colocada en uno de sus extremos. Sin embargo, la propuesta patentada por Hymen L. Lipman en Estados Unidos el 30 de marzo de 1858 era bastante diferente.
En lugar de sujetar la goma mediante una virola metálica, Lipman colocó una pieza de material borrador dentro de una cavidad practicada en la madera del lápiz.
El lápiz incorporaba, por tanto, dos núcleos diferentes: grafito para escribir en un extremo y goma para borrar en el otro.
Una goma que se afilaba
La característica más sorprendente de este diseño era que la goma podía afilarse igual que la punta de grafito.
Al retirar progresivamente la madera que la rodeaba, aparecía una punta de goma más estrecha. Según la patente, esto permitía borrar entre líneas sin afectar al texto situado por encima o por debajo.
Cuando la punta se gastaba, bastaba con volver a afilar ese extremo para dejar expuesta una nueva porción de goma.
¿Sabías que…?
En 1858 se patentó un lápiz cuya goma estaba incrustada en la madera y podía afilarse para borrar con mayor precisión.
Un diseño que convertía los dos extremos del lápiz en herramientas afilables: uno para escribir y otro para borrar.
Fuente histórica: patente estadounidense n.º 19.783, concedida a Hymen L. Lipman el 30 de marzo de 1858: Combination of Lead-Pencil and Eraser.


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El antepasado del bolígrafo nació para escribir sobre madera