
Un encargo especial para una fábrica de lápices
En 1942, Charles Fraser-Smith, vinculado al servicio británico MI9, acudió a la Cumberland Pencil Company de Keswick con un reto muy poco habitual: crear un lápiz que pudiera ocultar un mapa y una brújula.
El objeto debía conservar el aspecto de un instrumento de escritura corriente. Sin embargo, al desmontarlo, revelaba los elementos necesarios para que un aviador pudiera orientarse si caía en territorio enemigo.
Fabricados en secreto
Según el Museo del Lápiz Derwent, estos lápices fueron fabricados en Keswick bajo la legislación británica de secretos oficiales y se entregaron a tripulantes de bombarderos Lancaster.
El diseño aprovechaba una gran ventaja del lápiz: era un objeto cotidiano, fácil de transportar y que difícilmente despertaría sospechas.
En la actualidad, el museo conserva esta historia y ofrece una reproducción que permite observar sus diferentes componentes: el cuerpo del lápiz, la brújula, el mapa, la virola y la goma.
¿Sabías que…?
Durante la Segunda Guerra Mundial se fabricaron lápices que escondían un mapa enrollado y una pequeña brújula para ayudar a orientarse a los aviadores británicos.
Un instrumento de escritura convertido en una ingeniosa herramienta de supervivencia.
Fuente consultada: Museo del Lápiz Derwent — WW2 Secret Map and Compass Pencil


Share:
La verdadera historia del bolígrafo espacial